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viernes, 23 de noviembre de 2007

El valenciano no puede derivar del catalán: el creacionismo blavero y su lógica


Entre las fantasías blaveras a veces uno se topa con escritos realmente divertidos. He aquí un ejemplo: El valenciano no puede derivar del catalán, por Vicente Giner.

Extraigo la mejor parte:

Podemos afirmar rotundamente que ni un sólo soldado de las tropas del Rey, o guerrero que le acompañaba, hablaban catalán. De la misma manera que en el Ejército de don Jaime ningún soldado podría traer aviones o tanques, bombas atómicas o metralletas, porque ni bombas, tanques, aviones o metralletas existían aún en 1238, tampoco ningún soldado o hueste del Ejército de don Jaime pudo llevar a Valencia la lengua catalana por la sencilla razón de que en 1238 no existía todavía la lengua. Le faltaba más de un siglo para existir. Y vamos a probarlo documentalmente.

El catalán don Antonio Rubio y Lluch, en su libro "Documents per a la historia de la cultura catalana mitgeval", editado en 1908, nos dice, sin lugar a dudas, que la primera vez que aparece el nombre de «lengua catalana» fue en 1362, cuando Pedro el Ceremonioso ordenó que el libro francés de caballería Lancalot fuera «reduit en llengua catalana» (traducido a lengua catalana). Hasta esa fecha, pues, la lengua catalana no existía.

Sanchis Guarner, en la página 29 de su libro «La lengua de los valencianos», confirma lo de Rubió y Lluch, y añade: «Es la primera vegada que apareix aquesta explícita denominació.» (Es la primera vez que aparece esta explícita denominación.)

Demos, pues, gracias eternas a los señores Rubio y Lluch y Sanchis Guarner, porque ellos nos han proporcionado el dato fabuloso que nos permite ahora a los valencianos, no sólo demostrar, sino con él probar y, por tanto, afirmar de manera rotunda, definitiva y científica, que documentalmente no existe la lengua catalana antes´ de 1362.

Por esta circunstancia, si Valencia se conquista en 1238 y el catalán no existe hasta 1362, nadie de los que vinieron a la conquista, ni aun el mismo puñado de catalanes que llegaron con el Ejército aragonés, podría hablar una lengua que aún no existía: la lengua catalana. Le faltaba ciento veinticuatro años para existir.

Es principio universal de filosofía y de lógica que «nada puede derivarse de lo que no existe». En consecuencia, la lengua valenciana por más que se empeñen tampoco puede derivar de una lengua que no existía cuando Valencia es conquistada en el siglo XIII. Quiérase o no se quiera.

Vamos por partes, como dijo el descuartizador.

  1. Las primeras referencias a la lengua catalana son anteriores, siglos antes encontramos diversos modos de denominar al romance catalán. Es de entender que como todas las lenguas --y no hay más que darse una vuelta por el puzle lingüístico de la romanística medieval-- unida a la conciencia de usar lenguas ya distintas al latín vulgar (desde la Renovatio Carolingia) las denominaciones aparecieron más por necesidad que por consenso y oficialidad: vulgar, pla, romanç, nostre llatí, romanesc, in vulgare cathalanorum, vulgar català, catalanesc...
  2. En mi mundo son las cosas las que primero existen y luego son denominadas, al menos, de manera específica. Primero existió Internet, ni que fuera como idea, y luego se le denominó así. Este texto se basa en una inversión de la lógica y se permite encima el lujo de pontificar (como buen ejemplo blavero: ¡atrevida ignorancia!) acerca de "principios de filosofía y lógica". Filosofía barata, lingüística barata, no más que juegos chapuceros de palabrería hueca. Sería tan absurdo como decir que si los dinosaurios no se denominaban a sí mismos "dinosaurios" no existieron como dinosaurios. Es más, si los dinosaurios que habitaban una zona de la tierra hubieran hablado una lengua (la lengua sauri) en la que se denominaran, pongamos, sflurpes, habrían existido como dinosaurios en lengua sauri, pero no en las demás "lenguas animales" donde no tuvieran un nombre concreto.
  3. Las lenguas no aparecen de la nada, como setas mágicas en el campo, sin rastro alguno de estadios de formación anteriores. Al menos, las lenguas que han tenido escritura desde edad temprana. El catalán no es una excepción, en cambio del valenciano (el romance valenciano que según el texto existía en la etapa prejaumina) no disponemos de ningún texto que atestigüe esa existencia. Aunque en historia de la lengua los lingüistas hayan circunscrito el lugar y época de nacimiento de una lengua, debemos tomarlo con las reservas de hablar de un margen. Asimismo, no se puede afirmar que la lengua catalana nace un año concreto (1362), como si fuera una persona con partida de nacimiento.